Resumen
Con el envejecimiento de la población general, el número de pacientes con epilepsia de inicio tardío crece constantemente. Este hecho tiene especial relevancia porque la evidencia actual sugiere que una proporción de estos casos puede estar asociada con enfermedades neurodegenerativas, en particular con la enfermedad de Alzheimer (EA) (1). Las proteínas beta amiloide (?A) y tau, distintivas de la EA y presentes años antes de la aparición de los síntomas clínicos de la enfermedad, podrían desempeñar un papel en el desarrollo de la hiperexcitabilidad neuronal.
El riesgo de crisis epilépticas es mayor en pacientes con EA autosómica dominante. Se ha reportado una frecuencia de crisis epilépticas del 47,7?%, después de un seguimiento medio de 8,4 años en pacientes con EA que albergaban una mutación patógena en presenilina (PSEN)1, PSEN2 y en la proteína precursora amiloide (PPA) o duplicaciones de esta. Un metaanálisis mostró que el alelo ?4 de la apolipoproteína E es un factor de riesgo para la epilepsia. Además, se ha demostrado que los pacientes con EA más jóvenes tienen más probabilidades de tener crisis epilépticas no provocadas, con un aumento de hasta 87 veces en el grupo de edad de 50 a 59 años, en comparación con la población general de la misma edad. Por lo tanto, la epilepsia es una comorbilidad frecuente en la EA de inicio temprano. Asimismo, los pacientes con EA presentan un mayor riesgo de desarrollar epilepsia durante el curso de la enfermedad y diversos estudios manifiestan que la epilepsia de inicio tardío puede representar la primera manifestación clínica de la EA.
Dependiendo del grado de deterioro cognitivo, se describen distintas formas de epilepsia dentro del espectro de la EA (figura 1). La llamada “variante epiléptica” de la EA ha despertado un creciente interés clínico y de investigación, y se refiere a aquellos casos en los que se producen crisis epilépticas, incluso cuando el deterioro cognitivo está ausente o es mínimo, es decir, no se evidencia deterioro en la evaluación neuropsicológica. En este sentido, a veces se considera una forma “no cognitiva” de presentación de la EA, en la que las crisis epilépticas constituyen el signo inaugural y aislado.
Citas
DiFrancesco JC, Labate A, Romoli M, Chipi E, Salvadori N, Galimberti CA, et al. Clinical and instrumental characterization of patients with late-onset epilepsy. Front Neurol. 2022;13:851897. https://doi.org/10.3389/fneur.2022.851897
Nous A, Seynaeve L, Feys O, Wens V, De Tiège X, Van Mierlo P, et al. Subclinical epileptiform activity in the Alzheimer continuum: association with disease, cognition and detection method. Alzheimers Res Ther. 2024;16(1):19. https://doi.org/10.1186/s13195-023-01373-9
Cretin B. Epileptic variant in the spectrum of Alzheimer's disease; practical implications. Seizure. 2025;128:133-9. https://doi.org/10.1016/j.seizure.2024.09.015
Cretin B, Sellal F, Philippi N, Bousiges O, Bitonto L, Martin-Hunyadi C, et al. Epileptic prodromal Alzheimer’s disease, a retrospective study of 13 new cases: expanding the spectrum of Alzheimer’s disease to an epileptic variant? J Alzheimers Dis. 2016;52(3):1125-33. https://doi.org/10.3233/jad-150096
Hickman LB, Stern JM, Silverman DHS, Salamon N, Vossel K. Clinical, imaging, and biomarker evidence of amyloid- and tau-related neurodegeneration in late-onset epilepsy of unknown etiology. Front Neurol. 2023;14:1241638. https://doi.org/10.3389/fneur.2023.1241638
Bombón Albán PE, Suárez Salazar JV, Albán León LE. Lecanemab en la enfermedad de Alzheimer. Acta Neurol Colomb. 2025;41(2):e1938. https://doi.org/10.22379/anc.v41i2.1938
Hautecloque-Raysz G, Sellal F, Bousiges O, Philippi N, Blanc F, Cretin B. Epileptic prodromal Alzheimer’s disease treated with antiseizure medications: medium-term outcome of seizures and cognition. J Alzheimers Dis. 2023;94(3):1057-74. https://doi.org/10.3233/jad-221197
Altuna M, Olmedo-Saura G, Carmona-Iragui M, Fortea J. Mechanisms involved in epileptogenesis in Alzheimer's disease and their therapeutic implications. Int J Mol Sci. 2022;23(8):4307. https://doi.org/10.3390/ijms23084307
Abou-Khalil BW. Update on antiepileptic drugs 2019. Continuum. 2019;25(2):508-36. https://doi.org/10.1212/con.0000000000000715
Faini C, Sen A, Romoli M. Effect of levetiracetam on cognition in patients with cognitive decline: a systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Epilepsia Open. 2025;10(4):1253-9. https://doi.org/10.1002/epi4.70091
Stewart D, Johnson E. The bidirectional relationship between epilepsy and Alzheimer’s disease. Curr Neurol Neurosci Rep. 2025;25(1):18. https://doi.org/10.1007/s11910-025-01404-y
Sen A, Toniolo S, Tai X, Akinola M, Symmonds M, Mura S, et al. Safety, tolerability, and efficacy outcomes of the investigation of levetiracetam in Alzheimer's disease (ILiAD) study: a pilot, double-blind placebo-controlled crossover trial. Epilepsia Open. 2024;9(6):2353-64. https://doi.org/10.1002/epi4.13070
Fu X, Wei B, Huang Z, Duan R, Deng Y, E Y, et al. Modulation of mitochondrial functions contributes to the protection of lamotrigine against Alzheimer's disease. J Alzheimers Dis. 2025;104(1):209-20. https://doi.org/10.1177/13872877251314847
Punia V, Bhansali S, Tsai C. Late-onset epilepsy clinic: From clinical diagnostics to biomarkers. Seizure Eur J Epilep. 2025;128:68-73. https://doi.org/10.1016/j.seizure.2024.06.026

Esta obra está bajo una licencia internacional Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0.

